viernes, 14 de diciembre de 2012

crisifixiones.blogspot.com

La cruz fue creada por los romanos como instrumento de muerte y para doblegar a la población, posteriormente fue la  Iglesia, quien lo aplicó en las Américas. 
 Para los romanos era el símbolo para matar. Aquellos que eran crucificados se veían como personas malas, dignas de muerte y eran consideradas malditas ante todos aquellos que desde la tierra firme las observaban, burlándose. Cuando una persona era crucificada estaba expuesta a multitudes de personas para que viesen que realmente esa persona era digna de muerte. La cruz fue el mayor símbolo de tortura para los romanos y por tanto esta crucifixión simbolizaba el peor castigo, la muerte más cruel que un ser humano podía tener, así algunos también vivimos en nuestra rutina crucificados, pero apenas nos damos cuenta de nuestros clavos, nos dolió cuando no los clavaron , pero lo doloroso no es eso, sino que las palabras necias, mentirosas y nuestra propia ignorancia nos han cubierto los ojos para que no podamos ver a todas esas multitudes de personas que nos hacen creer dignos de muerte. Estamos atrapados en nuestra propia cruz, un castigo tal como la falta de libertades, de igualdades, de derechos y de poder de palabra. Nos clavan las manos y hoy apenas escuchamos el eco de esos martillazos, de esos agujeros que nos hicieron por donde salió la palabra LIBERTAD, nuestra esencia, la esencia que tú y yo tenemos. Lo que nos rodea, el mar, la tierra, la naturaleza está llena de la palabra determinismo, más tu y yo somos la palabra LIBERTAD.
 Es triste pensar que somos millones de personas crucificadas delante de personas que nos hacen creer que no somos dignos y que nuestra libertad no cuenta, que nuestra voz no se oye y que apenas podemos hacer nada por cambiar la dirección del mundo. Algunos de nosotros seguirán luchando en sí mismos para intentar hablar y movilizar a los demás, otros están tan lejos de aquellos clavos que le clavaron que ni se acuerdan y sólo les queda el estar imaginando sus vidas tal cual son, no quieren luchar.
 Estas crucificado, puede que yo esté al lado tuyo y apenas me oigas. No podemos hablar, no podemos movernos y si lo intentamos nos callan pronto. Pero queremos intentarlo, tenemos que gritar y luchar con nuestra voz y nuestros actos para que aquellos que nos miran no se olviden de nosotros y sepan que seguimos ahí luchando. 
La voz y la palabra de nuestros representantes, a los cuales damos nuestra fiel confianza y nuestro reconocimiento como los  políticos, así como tantos clavos que nos aprietan, que nos manipulan a base de callar nuestra voz, tantas desigualdades en este mundo entre personas, tantos llenos de todo y otros llenos de la nada… Nos hacen acallar, nos manejan como a un rebaño, nos convierten en granjeros-esclavos sumisos y productores de capital a su merced. 
Nosotros, el aula de escultura de 1º de ciclo de la Facultad de Bellas Artes Alonso Cano de Granada queremos aportar con nuestro arte una voz que llegue a los que nos miran a nuestro alrededor, un arte de crítica social, provocando un reclamo con la participación activa del espectador. Hemos trabajado para llevar nuestras cruces, en las cueles nosotros mismos estamos crucificados, puede que tu también lo estés. Lucha por tus derechos.

jueves, 15 de septiembre de 2011

La influencia de la sociedad industrializada en la educación.

Este es un vídeo que explica claramente la causa del fracaso del sistema educativo actual a nivel global (da que pensar, te hace reflexionar mucho...
PARADIGMA DEL SISTEMA EDUCATIVO
http://www.youtube.com/watch?v=AZ3JmuaUrxs&fature=channel_video_title


RLO

lunes, 13 de junio de 2011

EL SER INHUMANO

Cuando alguien afirma: “Estamos en crisis”, se me vienen a la cabeza muchas ideas al respecto. Sí, estamos en crisis, pero desde hace ya décadas.
Conozco y me he documentado sobre la crisis económica por la que atraviesa la ciudadanía popular española (ya que para aquellos que lo poseen todo, la crisis no existe), pero cuando me refiero que estamos en crisis desde hace décadas, no apunto al terreno económico, sino a la crisis humana vigente por la que atraviesa el mundo entero.
En momentos como este es cuando uno se pregunta acerca de la verdadera naturaleza del ser humano; egoísta, traidor y ávido de poder.
¿Existe verdaderamente la moral o la ética como atributo real del hombre, o es tan solo un estereotipo difundido por muchos y llevado a la práctico por muy pocos?
No  me parece justo que nos inyecten esta idea en la cabeza cuando, llegados a un mundo real, un mundo cruel, nos demos cuenta de que no hay ética, no hay moral y no hay aquello que llaman ser humano.
¿Somos dignos si quiera de llamarnos y proclamarnos humanos? Algunos aseguran que éste tiene alma (lo conocido popularmente como nuestra parte positiva, lo que podemos aportar al mundo para que este sea un poco mejor), otros, dicen que el humano es vil por naturaleza y que solo mira por sus propios intereses. Bien, este es un punto de salida para debate, no llego a inclinarme por ninguna de las dos posturas, puesto que todos poseemos un poco de cada. Pero también creo, que la parte negativa se expande a tal velocidad que llega a ensombrecer la positiva.
Esta, es la crisis a la que me refiero. ¿Son, pues, aquellos cuya alma esta corroída, los culpables de la situación económica, merecedores del apelativo humano, percibido como un yin y un yang? Definitiva y tristemente, no.

José Manuel Jiménez Muñoz

LA DIGNIDAD DE LOS NADIES

Hola, aquí os dejo de nuevo el enlace para ver el documental "La dignidad de los nadies", para quien necesite refrescar la memoria a la hora de redactar el diario de Escultura.
Espero que os sea útil.
http://www.dailymotion.com/video/x103ej_la-dignidad-de-los-nadies_news
Rocío Lara Osuna

lunes, 6 de junio de 2011

ESPAÑISTÁN: de la burbuja inmobiliaria a la crisis.

Aquí dejo un vídeoen el que Alex Saló, humorista gráfico, explica de una forma clara (y divertida además) el origen de la Crisis económica y sus causantes ( políticos y banqueros, como no...).
Rocío Lara Osuna

jueves, 2 de junio de 2011

¡Importante!

 Por favor!! leer esto es importante! No paréis de escribir vuestra opinión y experiencia.

http://noalaeu2015.blogspot.com/

Ester García Medina

miércoles, 1 de junio de 2011

Buscando soluciones...

Mira que nos esforzamos por buscar soluciones...¡y siempre nos ponen pegas!
Rocío Lara Osuna

lunes, 23 de mayo de 2011

HORA DE DESPERTAR.



Antonio Muñoz Molina.


He pensado desde hace muchos años, y lo he escrito de vez en cuando, que España vivía en un estado de irrealidad parcial, incluso de delirio, sobre todo en la esfera pública, pero no solo en ella. Un delirio inducido por la clase política, alimentado por los medios, consentido por la ciudadanía, que aceptaba sin mucha dificultad la irrelevancia a cambio del halago, casi siempre de tipo identitario o festivo, o una mezcla de los dos. La broma empezó en los ochenta, cuando de la noche a la mañana nos hicimos modernos y amnésicos y el gobierno nos decía que España estaba de moda en el mundo, y Tierno Galván -¡Tierno Galván!- empezó la demagogia del político campechano y majete proclamando en las fiestas de San Isidro de Madrid aquello de “¡ El que no esté colocao que se coloque, y al loro! Tierno Galván, que miró sonriente para otro lado, siendo alcalde, cuando un concejal le trajo pruebas de los primeros indicios de la infección que no ha dejado de agravarse con los años, la corrupción municipal que volvía cómplices a empresarios y a políticos.

Por un azar de la vida me encontré en la Expo de Sevilla en 1992 la noche de su clausura: en una terraza de no sé qué pabellón, entre una multitud de políticos y prebostes de diversa índole que comían gratis jamón de pata negra mientras estallaban en el horizonte los fuegos artificiales de la clausura. Era un símbolo tan demasiado evidente que ni siquiera servía para hacer literatura. Era la época de los grandes acontecimientos y no de los pequeños logros diarios, del despliegue obsceno de lujo y no de administración austera y rigurosa, de entusiasmo obligatorio. Llevar la contraria te convertía en algo peor que un reaccionario: en un malasombra. En esos años yo escribía una columna semanal en El País de Andalucía, cuando lo dirigía mi querida Soledad Gallego, a quien tuve la alegría grande de encontrar en Buenos Aires la semana pasada. Escribía denunciando el folklorismo obligatorio, el narcisismo de la identidad, el abandono de la enseñanza pública, el disparate de un televisión pagada con el dinero de todos en la que aparecían con frecuencia adivinos y brujas, la manía de los grandes gestos, las inauguraciones, las conmemoraciones, el despilfarro en lo superfluo y la mezquindad en lo necesario. Recuerdo un artículo en el que ironizaba sobre un curso de espíritu rociero para maestros que organizó ese año la Junta de Andalucía: hubo quien escribió al periódico llamándome traidor a mi tierra; hubo una carta colectiva de no sé cuantos ofendidos por mi artículo, entre ellos, por cierto, un obispo. Recuerdo un concejal que me acusaba de criminalizar a los jóvenes por sugerir que tal vez el fomento del alcoholismo colectivo no debiera estar entre las prioridades de una institución pública, después de una fiesta de la Cruz en Granada que duró más de una semana y que dejó media ciudad anegada en basuras.

El orgullo vacuo del ser ha dejado en segundo plano la dificultad y la satisfacción del hacer. Es algo que viene de antiguo, concretamente de la época de la Contrarreforma, cuando lo importante en la España inquisitorial consistía en mostrar que se era algo, a machamartillo, sin mezcla, sin sombra de duda; mostrar, sobre todo, que no se era: que no se era judío, o morisco, o hereje. Que esa obcecación en la pureza de sangre convertida en identidad colectiva haya sido la base de una gran parte de los discursos políticos ha sido para mí una de las grandes sorpresas de la democracia en España. Ser andaluz, ser vasco, ser canario, ser de donde sea, ser lo que sea, de nacimiento, para siempre, sin fisuras: ser de izquierdas, ser de derechas, ser católico, ser del Madrid, ser gay, ser de la cofradía de la Macarena, ser machote, ser joven. La omipresencia del ser cortocircuita de antemano cualquier debate: me critiacan no porque soy corrupto, sino porque soy valenciano; si dices algo en contra de mí no es porque tengas argumentos, sino porque eres de izquierdas, o porque eres de derechas, o porque eres de fuera; quien denuncia el maltrato de un animal en una fiesta bárbara está ofendiendo a los extremeños, o a los de Zamora,o de donde sea; si te parece mal que el gobierno de Galicia gaste no sé cuántos miles de millones de euros en un edificio faraónico es que eres un rojo; si te escandalizas de que España gaste más de 20 millones de euros en la célebre cúpula de Barceló en Ginebra es que eres de derechas, o que estás en contra del arte moderno; si te alarman los informes reiterados sobre el fracaso escolar en España es que tiene nostalgia de la educación franquista.

He visto a alcaldes y a autoridades autonómicas españolas de todos los colores tirar cantidades inmensas de dinero público viniendo a Nueva York en presuntos viajes promocionales que solo tienen eco en los informativos de sus comarcas, municipios o comunidades respectivas, ya que en el séquito suelen o solían venir periodistas, jefes de prensa, hasta sindicalistas. Los he visto alquilar uno de los salones más caros del Waldorf Astoria para presentar un premio de poesía. Presentar no se sabe a quién, porque entre el público solo estaban ellos, sus familiares más próximos y unos cuantos españoles de los que viven aquí. Cuando era director del Cervantes el jefe de protocolo de un jerarca autonómico me llamó para exigirme que saliera a recibir a su señoría a la puerta del edificio cuando él llegara en el coche oficial. Preferí esperarlo en el patio, que se estaba más fresco. Entró rodeado por un séquito que atascaba los pasillos del centro y cuando yo empezaba a explicarle algo tuvo a bien ponerse a hablar por el móvil y dejarnos a todos, al séquito y a mí, esperando durante varios minutos. Era Plácido, dijo, que viene a sumarse a nuestro proyecto. El proyecto en cuestión calculo que tardará un siglo en terminar de pagarse.

Lo que yo me preguntaba, y lo que preguntaba cada vez que veía a un economista, era cómo un país de mediana importancia podía permitirse tantos lujos. Y me preguntaba y me pregunto por qué la ciudadanía ha aceptado con tanta indiferencia tantos abusos, durante tanto tiempo. Por eso creo que el despertar forzoso al que parece que al fin estamos llegando ha de tener una parte de rebeldía práctica y otra de autocrítica. Rebeldía práctica para ponernos de acuerdo en hacer juntos un cierto número de cosas y no solo para enfatizar lo que ya somos, o lo que nos han dicho o imaginamos que somos: que haya listas abiertas y limitación de mandatos, que la administración sea austera, profesional y transparente, que se prescinda de lo superfluo para salvar lo imprescindible en los tiempos que vienen, que se debata con claridad el modelo educativo y el modelo productivo que nuestro país necesita para ser viable y para ser justo, que las mejoras graduales y en profundidad surgidas del consenso democrático estén siempre por encima de los gestos enfáticos, de los centenarios y los monumentos firmados por vedettes internacionales de la arquitectura.

Y autocrítica, insisto, para no ceder más al halago, para reflexionar sobre lo que cada uno puede hacer en su propio ámbito y quizás no hace con el empeño con que debiera: el profesor enseñar, el estudiante estudiar haciéndose responsable del privilegio que es la educación pública, el tan solo un poco enfermo no presentarse en urgencias, el periodista comprobando un dato o un nombre por segunda vez antes de escribirlos, el padre o la madre responsabilizándose de los buenos modales de su hijo, cada uno a lo suyo, en lo suyo, por fin ciudadanos y adultos, no adolescentes perpetuos, entre el letargo y la queja, miembros de una comunidad política sólida y abierta y no de una tribu ancestral: ciudadanos justos y benéficos, como decía tan cándidamente, tan conmovedoramente, la Constitución de 1812, trabajadores de todas clases, como decía la de 1931.

Lo más raro es que el espejismo haya durado tanto.

Beatriz Santiago Gómez.

jueves, 19 de mayo de 2011

Tantos años de pasividad... tenía que acabarse... Por fin usamos nuestra inteligencia.

Con una vida tan cómoda en este Estado del Bienestar; empresas, bancos y gobernantes no esperaban que la inteligencia humana sobrepasara sus torpes intentos de escondernos la realidad con el consumismo y las modas y las estupideces que nos bombardean cada día en los medios de comunicación.
Y es que, afortunadamente, el pueblo se está dando cuenta de que juntos podemos conseguir una sociedad más justa e igualitaria, ya que por suerte o por desgracia, a veces nos sentimos capaces de hacerlo todo y dentro de ese todo están los sueños de un mundo mejor.
He encontrado en IDEAL.ES una noticia relacionada con esto, con la gran sorpresa que se han encontrado los partidos políticos a pocos días de las elecciones:
Una ola de democracia real ahoga la campaña
Los partidos se ven desbordados por movilizaciones ciudadanas de descontentos que se multiplican cada día
19.05.11 - 20:34 - MAGIS IGLESIAS
Los partidos políticos gastaron puñados de euros en una campaña electoral que resultó aburrida y anodina. Los líderes -candidatos o no- vociferaban en los mítines, estrechaban manos y besaban a señoras y niños, como siempre. El debate político, de precaria profundidad, se centraba en acusaciones mutuas de los dos grandes (PP-PSOE). Los pequeños (IU, UPyD) se desgañitaban por pillar hueco en los medios de comunicación, con un éxito perfectamente descriptible.
Cuando la quincena electoral enfilaba su recta final y parecía que todo el pescado estaba vendido, la marea del descontento ciudadano llegó a su límite en la contemplación pasiva de un debate político inane. Un puñado de jóvenes airados, armados por Twitter con una catarata de mensajes contestatarios, provocó una ola de movilizaciones en las principales capitales españolas que culminó con acampadas y aumentó con el paso del tiempo. Los mítines pasaron a un segundo plano y la Junta Electoral tuvo que intervenir.
¡Sorpresa, sorpresa! Los partidos políticos se quedaron estupefactos. Tanto tiempo extrañados de la benévola paz social de los españoles y, de repente en el ecuador de la campaña, una chispa de algoritmos prendió la mecha de revueltas populares heterogéneas en medio centenar de ciudades. La divisa de los descontentos, el domingo 15 de mayo, era una reclamación de #democraciarealya. El movimiento tuvo su origen en un puñado de adelantados que desde hace semanas clamaban en las redes sociales por una posición política contra el bipartidismo bajo el lema #nolesvotes.
Si en sus principios estuvo inspirado en el rechazo a socialistas y populares por sus pecados frente a la corrupción y la crisis económica, en las postrimerías de la campaña quedó convertido en una mezcla desigual de jóvenes, no tan jóvenes, mayores y pensionistas en busca de un mundo mejor. Todos, enfadados con la adaptación contemporánea del sistema político, que consideran moldeado por los dos grandes partidos a su antojo y de acuerdo con sus intereses particulares, pero de espaldas al pueblo.
Su programa político es «ninguno», sus propuestas son utópicas -una carta a los reyes magos- y la referencia con la que justifican sus demandas es la Constitución. Portavoces espontáneos utilizan una dialéctica claramente de izquierdas pero coinciden con muchas de las denuncias formuladas por la derecha contra el gobierno socialista y las de IU contra todos. A partir de estos límites locales, en coincidencia con la inspiración del panfleto francés ‘Indignaos’, el clamor se extiende contra el sistema económico mundial y los abusos de sus terminales financieras, políticas y mediáticas. Los jóvenes irrumpieron en la campaña y demostraron que no han perdido el idealismo propio de la edad y que no son esa masa amorfa de ‘ni-nis’ indiferentes que muchos pensaban. Con casi la mitad de españoles menores de 25 años en paro, lo mínimo que cabía esperar era que el descontento hiciera explosión y se contagiara a otros damnificados de diversas edades, ideologías y situaciones laborales. Como casi siempre ha ocurrido a lo largo de la historia, la penuria del bolsillo despertó otras ansias nobles de cambio a una vida mejor, más igualitaria, honesta y democrática.
Enredados en sus campañas tradicionales y con escasa incidencia de sus ciberterminales, los partidos políticos se quedaron de piedra, sin saber cómo reaccionar y confiados en que se tratara de un acontecimiento efímero. La violencia de los infiltrados en Madrid, tras la primera movilización, les permitió acusar a los manifestantes de acoger elementos ‘antisistema’, ‘perroflautas’ y otras lindezas. Pero la #spanishrevolution -como dijo en su portada el ‘Washington Post’- parecía imparable. Superado el primer momento de estupor, ahora todos los partidos pretenden subirse al carro de las protestas.
Pero la Junta Electoral intervino para decidir sobre la legalidad de las concentraciones con un proceso electoral en marcha. Ante la primera prohibición y como la ola cuando se retira para romper con más fuerza, la masa de indignados regresó a ocupar el mismo lugar y con mayor peso. Entonces, Zapatero les pidió el voto y Rajoy ofreció un plan de choque contra el desempleo juvenil a cambio de que apostaran por derribar al gobierno socialista. IU asumió todas las protestas y Cayo Lara se acercó a la Puerta del Sol.
Además de la explosión que supuso la aplicación de las nuevas tecnologías a las movilizaciones ciudadanas, esta campaña electoral vivió otro acontecimiento singular que superó los discursos partidistas. El ejemplo de unidad que ofrecieron PP y PSOE y la coordinación de que hicieron gala todas las administraciones para responder con solidaridad al terremoto de Murcia fue el mejor modelo de actuación política. Ante la catástrofe, quedó demostrado que el sistema funciona a la perfección si existe voluntad política.
A dos días de que se abran las urnas, nadie se para a discutir las consignas de los partidos, sus disputas por endosarse mutuamente la crisis, la burbuja inmobiliaria y el paro. Desde luego, muy pocos están pendientes de elegir alcalde y, en ciertos casos, presidente autonómico. Pero todo el mundo se pregunta cómo se traducirá en las urnas la #democraciaya el domingo.
Rocío Lara Osuna

miércoles, 18 de mayo de 2011